Vi tu luz en la penumbra más profunda,
donde nadie pudo entrar sin invitación.
Vi cómo tu alma, valiente, no se inunda,
aunque el mundo gritara sin ton ni son.
Admiro cada paso que tomaste sin ruido,
cada día que te moviste en la oscuridad total.
Un amor real y profundo ha nacido,
un amor que sobrepasa lo terrenal.
Me levanté contigo, mi amor, mi tesoro,
tu mano en la mía, sin dudar un instante.
No necesitamos el oro ni el foro,
solo este lazo puro y constante.
Tus cicatrices son perlas de tu historia,
que te hicieron fuerte, más allá de la razón.
Y yo, cautivado por tu dulce victoria,
te ofrezco mi alma y mi corazón.
Nos levantamos despacio, seguros,
pertenecemos a este ritmo que es solo nuestro.
Sin prisas, amor, en este amor maduro,
unidos por siempre, este es nuestro maestro.
RIVAS JOSE
Barinas Venezuela
26-07-2026