Se fue la voz que el verso acariciaba,
voló muy alto, libre y sin premura,
dejando en cada letra su ternura
y una luz que en la noche no se apaga.
Hoy su palabra viste de infinito,
se vuelve estrella, brisa, firmamento,
y aunque nos deje un eco de lamento,
su canto queda eterno en lo que ha escrito.
Vuela feliz, viajera del camino,
que tu tinta es ceniza iluminada,
y en el alma del verso, resguardada,
burlarás para siempre a tu destino.
TuCaminoSeraLlenoDeLuz
©Violeta
Con tinta rebelde y mirada despierta,
escribiò la historia que el mundo no cuenta
Tejiendo en su mente mil sueños de aurora
Hermosa guerrera, profunda escritora.
De su obra poética ¡El jardín de las doce lunas!
Henry Alejandro Morales