El Poema y Sus Enigmas
El poema llega como un eco del misterio,
con puertas ocultas en cada línea;
no siempre dice lo que parece decir,
sino que guarda enigmas bajo su piel fina.
¿Por qué esa palabra en ese lugar exacto?
¿Qué se esconde detrás de la rima que brilla?
El poema es un laberinto que nunca se agota,
un rompecabezas hecho de letras y milagros.
A veces su sentido es claro como el día,
un río que fluye sin torcer su camino;
otras veces es niebla que cubre la vista,
un enigma que invita a la meditación.
Hay versos que guardan secretos de amor,
otros que hablan de dolor sin nombrarlo;
algunos son claves para mundos ocultos,
otros son ventanas a lo inefable.
El lector se vuelve detective sin saberlo,
buscando hilos que unan cada estrofa;
descubriendo que lo que parece simple,
esconde profundidades sin medida ni cifra.
¿Es el poema lo que el autor escribió,
o lo que el alma del lector descubre?
Ese es uno de sus mayores enigmas,
donde dos realidades se entrecruzan y vibran.
Las metáforas son puentes entre mundos,
los símbolos son llaves sin candado;
el poema es un ser vivo que respira,
cuya verdad cambia según quién lo mire y lo siente.
Así, entre lo dicho y lo callado,
entre lo visto y lo imaginado,
el poema guarda sus enigmas sagrados,
invitando a adentrarse en su laberinto bendito.
Noah Subin