La ofensa quedó grabada,
en el pecho calcinado.
La cuenta no se ha pagado,
ni la afrenta perdonada.
La furia vive guardada,
esperando su momento.
No apaga el tiempo el tormento,
ni limpia la mancha viva.
La mente sigue cautiva,
maquinando el escarmiento.
Quien siembra vientos de engaño,
recoge la tempestad.
Se cae la falsedad,
al paso del propio daño.
No importa que pase un año,
la deuda sigue latente.
El río lleva corriente,
la piedra espera el impacto.
Hoy deshacemos el pacto,
lo pagarás frente a frente.
Se sirve fría la cena
cuando se busca el rigor.
No queda espacio al dolor,
ni lástima por la pena.
La cuenta ya está rellena,
sembraste cardos de hiel.
Hoy cambia por fin la piel,
el lobo acecha en la entrada.
Mas la propia trampa armada,
te cobrará tu papel.