Valentina Zabaleta

Cuando el amor se vuelve silencio

 

Duele más el amor que se apaga despacio

que aquel que termina de golpe.

Porque uno sigue esperando

un abrazo que no llega,

una mirada que ya no busca,

unas palabras que antes nacían solas.

 

Me pregunto en qué momento

dejé de ser refugio

para convertirme en costumbre,

en alguien que está,

pero ya no es visto.

 

Y aunque sonrío por fuera,

por dentro cargo el peso

de sentirme sola

aun teniendo tu mano tan cerca.

 

No quiero grandes promesas,

ni flores, ni milagros.

Solo volver a sentir

que me elegís cada día,

como alguna vez lo hiciste.

 

Si de verdad ya no me amás,

decímelo con la verdad que merezco.

Porque duele perder un amor,

pero duele mucho más

seguir abrazando una ausencia

que todavía tiene tu nombre.