Tardes frías de julio,
donde las nubes
ya no pueden seguir guardando
lo que llevan dentro.
Tardes frías de julio,
cuando el cuerpo tiembla
y las gotas de lluvia
caen por el rostro
hasta llegar al corazón.
¿Será la lluvia suficiente
para ocultar mi tristeza?
Quizá las nubes también
se sientan como yo.
Las gotas, al tocar mi cuerpo,
son necesarias para alivianar el dolor.
Mis pies empapados
tomarán otro rumbo
y se dejarán guiar por el viento.
Y las tardes frías de julio
se volverán cálidas,
mientras las gotas resbalan
hasta mis pies.