mauro marte

EL INSTANTE

 

¿Qué seríamos, amor, si no doliéramos?

¿Dos estatuas de sal bajo un cielo estático,

mirando un universo de leyes perfectas

donde nunca se apaga la luz ni el espanto?

 

Preferible es este viaje de fierro y de lluvia,

este autobús que cruza la noche húmeda,

donde el azar baraja las cartas del viento

y nos regala un segundo de humilde colisión.

 

Que el Absoluto observe envidioso desde su infinito

cómo nos desgastamos, cómo nos queremos,

mientras la entropía deshace las nubes

y nos vuelve ceniza bajo el mismo techo.

 

Somos el desorden que da sentido a la ley,

el latido efímero que despierta al Creador.

Bésame ahora, que la siguiente parada

es la nuestra y la eternidad...

la eternidad es solo este segundo.