Hay quien mira una montaña
y solo mira un montón
de piedras, árboles y nubes
perdidas en la distancia.
Pero el viejo campesino,
cuando levanta la vista,
ve la lluvia que se acerca
y la cosecha que espera.
Sabe cuándo canta el gallo,
cuándo va a cambiar el viento,
y hasta comprende a la tierra
cuando se queda en silencio.
Porque mirar no es lo mismo
que tener abiertos los ojos:
hay verdades que se encuentran
cuando el corazón se asoma.
Emiliodr/Julio 25/26