Antonio Portillo

La tensión

 

​No empieza en la palabra,

sino en lo que se aparta para que ella quepa.

En la espera

a que la prisa del día se desmonte

sin ruido.

​Se busca una línea

que no sea el eco de otra línea.

Una sola.

​Porque las palabras vienen llenas

de oficinas, de besos que no dimos,

del dinero que falta.

Vienen con la grasa de lo usado

y resbalan.

​Escribir es quitarles

esa película tibia,

rasparlas en la página

hasta dar con la madera dura:

​una viga seca

que sostenga la casa sin crujir.

 

Antonio Portillo Spinola ©