Lucía Gómez

OH, AMOR...

Oh, amor, perdóname

si cuando escribo algún

poema no te nombro.

Es que el olvido infame

se cuela por las ranuras

de todos los andares.

Antes,

en mi corazón tenías cabida

y caminaba al lado de tu desasosiego

cuando la luna de aceituna

se asomaba.

¿Recuerdas?

La ternura constante

se dejaba ver enamorada

por las grietas del cielo

y esa sombra lejana

no golpeaba.

Yo podría caminar a tu vera,

si todavía el beso supiera a primavera

y el otoño no cayera

sobre mi desamparo.

L.G.