Fue la luz de tu mirada
un adiós sin compasión,
mas hoy mi alma se halla helada
y sin ti mi corazón.
Tu promesa se hizo viento,
las palabras se llevó,
hoy me queda el sufrimiento
de este amor que ya murió.
Late el pecho con desgana,
el silencio me hace daño,
la ilusión de una mañana
se volvió un dolor extraño.
Ya no brilla aquella llama
que encendía la pasión,
hoy la noche me reclama
con un triste y roto son.
Tus palabras se borraron
como huellas en la arena,
los recuerdos se quedaron
atrapados en mi pena.
El invierno llegó al alma
en el día que partiste,
ya no encuentro aquella calma
del amor que tú me diste.
Veo el tiempo que pasamos
en pedazos frente a mí,
el camino que olvidamos
y el amor que te perdí.
Se desvanecen los ecos
de la historia que vivimos,
hoy guardo el espacio seco
del amor que ya perdimos.