VERA ANGEL

2026

​Un poco más aferrado a la banalidad y al estremecimiento

que me regala la soledad,

estas mañanas me miran y las noches me juzgan

como a un ser extraño para este mundo.

​Con esta sangre que recorre estas piernas y manos,

cansadas de sostener amores que no llegan

a satisfacer las necesidades de un amor digno:

uno que pida un beso espontáneo,

que llegue en silencio entre todo el bullicio de esta ciudad.

​¿Será que soy tan absurdo para este mundo

como lo es para mí?

​El silencio arrulla mis sueños;

en quietud, no espero más que despertar en soledad,

sentándome a esperar una muerte pasajera y sin dolor:

todo menos un amor que me desgarre y corrompa mi yo.

​Entregándome a placeres más allá de la carne,

es por eso que le rezo a mi Dios: ya no más...

Ya no.

​Aquí termina lo poético; inicia lo humano.