Jared Rosado

pétalo de cristal

He hablado mucho de amor pero creo que hablar de ti ya no lo evoca. Se sentía en textos mojados de tu presencia, gritaban sus latidos, como mi corazón al tapar mis oídos. Hoy una inundación y un castor muerto reposan en mi meato auditivo.

 

Me pones a temblar con la idea de que mis cuerdas vocales oscilen otro acorde para ti, tanto que lo hicieron, tantas variantes: a veces eran cosenos con un amplitud gigantesca, otras, ondas tan unidas como nuestros labios al amanecer la luna, como tangentes con tantas gentes en el metro.

 

Por mensaje fue toda nuestra última parada, no hay nada más acribillador como terminar tres años juntos por ceros y unos; después de incluso hacernos videollamadas cuando la lejanía no se acercaba a nuestra distancia terminamos terminando en una terminal telefónica. Sueño con que mi cargador no hubiera funcionado horas antes, con el ver tus textos en esos pixeles, y correr hacia ti, hacia tus pieles, y arrancar la que mi mente aún posee, desprenderla aquel día en el que te uniste al pasado.

 

Como buen afantasioso, no puedo recrear tu rostro al cerrar los ojos, ni un insólito pétalo de cristal que refleje alguna pequeña rama que tu dedo meñique rompió.