Tu soledad espanta, Dios;
tu lóbrego silencio;
tu insólita y oscura lejanía;
tu eternidad: sin fin y sin origen.
Y acaso sin propósito,
sin objetivo último ni primo;
en vano tu existencia:
Inútil Dios suigéneris,
ilógico y, por tanto, nauseabundo.
viernes, 24 de julio de 2026