En ti me duermo, sueño y despierto.
Me ducho, me seco y me visto, porque eres mi abrigo.
Siempre eres mi sitio y también mi refugio.
En ti estoy conmigo y con todo el mundo; en ti me encuentro y contigo camino.
Contigo siento lo que aún no se ha escrito, y percibo aquello que no pertenece a este mundo.
En ti escucho sonidos que no hacen ruido, y leo palabras que no existen en los libros.
Descubro riquezas que no tienen precio y tesoros que nacen de dentro.
En ti no hace falta un nombre, porque en ti vivo.
Tu presencia me habita; siempre estás conmigo.
Eres universo eterno, y yo, tu testigo, en cada respiro y en cada latido.
Contigo siempre camino, y de ti nunca me despido.
Eres la energía que habito, el viento bajo mis alas, mi inspiración y mi destino.
Eres el aire que respiro, el impulso de cada paso y de cada latido.
En ti siempre vivo; y, más allá de este cuerpo...
me fundiré contigo.