Una voz

¿Dúdas?


¿Dúdas? :

Quiero hablar sobre la duda, pero tengo dudas de empezar a hablar, pero es un buen comienzo, tantear el suelo, palpar las paredes, todo está oscuro, no sabemos a dónde nos dirigimos, pero a tientas nos dirigimos poco a poco.

¿Habrá un pasillo, una puerta de salida, un escape de estos ecos, este silencio y estos murmullos? Encuentro escaleras; subo, alguien me llama por mi nombre, pero ya olvidé cómo me llamo. ¿Cómo puede saberlo? Y al fin veo luz de redención, atrás quedan los murmullos de las dudas, y se oye la esperanza, suena más valiosa que piedras preciosas, y sabe a leche pura para la sed.

Quédate, mascullan sombras, allá no hay nada. Nuestras paredes de carne te resguardan. ¿Para qué te arriesgas? Aquí hay puro placer, no necesitas temer nada.

La luz no se disipa y el camino de oro como cristal tampoco, es un río de vida y no quiero hartarme de placer hasta la muerte. ¿Y luego qué? Más dudas, más tiniebla.

Al final una puerta que solo se abre desde afuera llamada libertad, y solo uno puede abrirla, Él es: Yo soy la verdad, el camino y la vida. Ya no hay dudas, se fueron como leones ahuyentados, ahora tengo fe en Él, Cristo Jesús, quien abre la puerta, me toma entre sus brazos y veo la claridad de la gracia. El Espíritu Santo me ha llenado.