El Crisol del Poeta
No es solo la tinta, la musa, la voz,
lo que teje el verso, lo que da su matiz.
El poeta en su mundo, su efímero adiós,
lleva el peso del tiempo, su propio desliz.
Su andar por la calle, su gesto al hablar,
el modo de amar, de llorar, de sentir,
todo es materia que puede anidar
en la fragua secreta de un nuevo decir.
La palabra que elige, su tono, su pausa,
la forma de un guiño, de un paso fugaz,
comunican el alma, le ponen la causa
a un verso que nace, que busca la paz.
Y el tiempo que habita, la tierra, el rumor,
la historia que vive, el pan que ha de ser,
el aire que exhala, el frío, el calor,
todo moldea el modo de su comprender.
El contexto es el cauce, la tierra en que crece,
la sombra, la luz, el afán, la quietud.
La comunicación, el puente que teje,
y el comportamiento, su propia virtud.
Así, al leer un verso, si quieres hallarlo,
no mires tan solo la forma, el decir.
Escucha el silencio que empieza a rodearlo,
y entiende al poeta que lo vio surgir.
Noah Subin