Carlos Ojeda

La espina.

La espina.

 

Entre comas, puntos y

acentos los pensamientos

se dejan ver

dibujan bellas palabras,

de esas que se precisan

para llegar al corazón

de la mujer bonita.

Y, nacerá un poema

aún así, por esas cosas

de la vida

hay que recordar

la belleza del rosedal

sin olvidar sus espinas.

            Amigos míos.