La espina.
Entre comas, puntos y
acentos los pensamientos
se dejan ver
dibujan bellas palabras,
de esas que se precisan
para llegar al corazón
de la mujer bonita.
Y, nacerá un poema
aún así, por esas cosas
de la vida
hay que recordar
la belleza del rosedal
sin olvidar sus espinas.
Amigos míos.