Entre tus ojos y el mar
hay una complicidad infinita.
Se pasan los horizontes,
se prestan la lejanía,
dejan flotando las chispas
de una luna invertida.
Entre tus ojos y el mar
aprendí a nombrar cada ausencia
como se nombra una isla.
Una forma que se ve desde lejos,
y ajena, desde una orilla.
Todo en vos es oceánico,
criatura de sal,
de viento y de espuma.
En vos todo se mueve
como una marea
inmensa y dolorosa.
Y sin embargo
no caben los naufragios en tus ojos,
ni llegan los despojos a tu costa.
Mar que no es mío y de nadie,
entre tus ojos y el mar te quise,
y tal vez te quiero.
Y así te dejo ir
sin que te vayas del todo,
como se van los crepúsculos
entre las olas y el cielo.