Y sin pensar te tuve,
pero a la vez no.
No te quiero,
pero me hubiera gustado quererte.
No sé si algún día te tendré.
Espero que en ese momento sea
con una realidad mejor.
O quizás tenga la versión de mí
que te mereces.
No te quiero traer a vivir lo que viví.
Aun así no me justifico.
Mi egoísmo y mi miedo
hablan y actúan por mí.
Mi razonamiento le da fuerza a la decisión
y la realidad lo termina de sellar.
No necesitas odiarme, yo ya lo hago.
Aun así cumpliré mi castigo:
viviré sin ti, no viviré para ti.
Aunque lo hubiera querido, no hubiera podido.
Mi fachada se cae aquí y ahora.
No soy la que es fuerte,
soy la que aparenta serlo
pero en realidad aún es la niña aterrada
que no sabe qué dirección tomar
y por miedo no toma ninguna.
Créeme, hubiera sido patético
y te hubiera hecho lo que me hicieron.
No quiero ser mala, pero sí lo sería.
Está en mi naturaleza.
Es mi instinto que alguna vez me protegió,
se convirtió en mi escudo
y como el guerrero de la armadura oxidada
ya no me lo puedo quitar.