Mª Pilar Luna Calvo

CAMBIO CLIMÁTICO

Arde furioso el infierno

y las cenizas silencian los ríos,

el cambio climático 

solo necesitaba tiempo.

Una cesta de limones,

las uñas afiladas

y un intento diplomático

son un canto de grillos

si en el invernadero

se encarcela al sol.

Fue la noche de sal

y la angustia del fuego

cuando los políticos

perdieron el ritmo y la letra,

nos dejaron sin herencia

y cayeron con el poco equipaje

de la putrefacción.