Los años no pasan de gusto,
si suman y dan experiencia.
Lo triste –quizá, es que a menudo–
no sepamos tenerlo en cuenta.
El tiempo no pierde su rumbo,
lo pierde quien mal se maneja
por culpa del ego y orgullo
viviendo de las apariencias.
El tiempo es dador de enseñanza
y sabio quien de él siempre aprende.
El tiempo se va y pronto pasa
y nadie jamás lo detiene.
«No tardes ni des mucha larga,
que llega de pronto la muerte...»