La noche me está fumando por completo,
dejando tan poco de mí,
que dudo soportar, si me desayuna el amanecer.
Debería irme a dormir, lo sé,
pero acostado uno tiene pensamientos más oscuros,
aún más oscuros que la oscuridad:
tan insolubles y lábiles
que derrumban cualquier atmósfera.
Prefiero inventarte desde el sofá,
con la luz de la calle inundando la sala
y delatando al gato sobre la mesa,
que finge ser un florero.