Nicolás Alejandro Gabriel

El gato

La noche me está fumando por completo,

dejando tan poco de mí,

que dudo soportar, si me desayuna el amanecer.

Debería irme a dormir, lo sé,

pero acostado uno tiene pensamientos más oscuros,

aún más oscuros que la oscuridad:

tan insolubles y lábiles

que derrumban cualquier atmósfera.

Prefiero inventarte desde el sofá,

con la luz de la calle inundando la sala

y delatando al gato sobre la mesa,

que finge ser un florero.