Emmanuel Carrillo González

Intoxicado de tristeza

Oscuro relato, tenso y amargo,
encubierto tras tus tristes cristales cafés,
aniquilas mi voz desde la raíz.
Ya no puedo pensar en otra cosa,
cambias e inviertes mi sangre
con tu suspiro desgarrado,
atravesando las fisuras de mi oído,
abiertas en tu honor.

 

Adoro tus mentiras,
cristales colgados en el horizonte,
proclamando su nombre como verdad.
Sin remordimiento ni error,
enfundas y disparas cargadores de palabras.
Eres incapaz de tocar mi rostro,
soy víctima de tu masacre,
un tiroteo de teatro
que huele a verdad.

 

El alma se me va,
vuela por la habitación.
Recuerdo que nunca te prometí en vano,
ni dirigí mi rostro con falsedad
cuando siempre pensé en ti
ni nunca merecí este frenesí.

 

Mi cuerpo en defensa,
nunca se olvidará de ti.
Tal como inundaste mis pensamientos,
la próxima vez estaré preparado,
y mirarás desde lejos,
sin poder ingresar.