JordiCris

A Alejandro Jodorowsky.

 
 
De Tocopilla salió el genio
desbordándome con su ingenio,
creatividad y sapiencia,
con ciencia y experiencia,
con taumaturgia y nigromancia intelectual
de druida de los tiempos pasados.
 
Alejandro, que por el mundo camina,
sumando a su numen misterioso
y fascinador, disciplina a disciplina:
poeta, dramaturgo y ensayista,
guionista, director de cine y teatro,
actor y mimo si se tercia; y editor de cine;
escritor de historietas, contador de cuentos,
autor de cómics. músico, compositor,
y filósofo; pintor, escultor y talabartero de afición
pero, a su currículo verdadero, no podía faltarle
el factor mágico; como psicomago, tarotista y hábil titiritero.
 
¿Quién da más por menos dinero?
¿Quién da más por una vida plena?
¿Quién no daría más por un amor como condena?
 
Yo, maestro, no vine a buscar respuestas,
vine a sembrar preguntas desde la tierra del miedo,
donde los hombres olvidaron su nombre. Entendiendo;
que, cada herida es una puerta
que espera el beso de la conciencia,
como cada lágrima es un océano
que aprende sola a caminar hasta llegar “a su mar”,
y como él, irá sumando conocimientos.
 
Mi linaje no es una cadena: es árbol,
que sueña con dar frutos
que ningún antepasado mío imaginó
después de haberme sembrado;
y, siguiendo tu legado, te elijo mi agricultor,
que el nombre ya lo llevo yo puesto. Jorge.
 
El ego, solo construye espejos,
al tiempo que el alma alba abre ventanas;
por eso camino desnudo y descalzo
por los alambres de la vida
y en tus sentencias se fijan
cada uno de mis pies paso a paso
entre tus cartas invisibles,
¡no para adivinar el futuro!
Sino para recordarme
que el universo siempre estuvo ahí,
escrito en el centro del pecho
donde late un corazón puro,
y, porque la muerte no cierra el libro;
solo le cambia la tinta y la tapa.
 
Y, cuando el amor deja de pedir permiso,
el corazón comprende su verdadero milagro,
que, no es convertirse en otro, sino abrazar por fin,
al ser que siempre estuvo esperándonos.
 
Gracias, poeta de lo imposible, gracias,
maestro multidisciplinar por enseñarnos
que, el acto más revolucionario es florecer
sin pedir perdón a diario, y contagiar,
con humildad, el interés y la curiosidad
porque así, aprendemos algo nosotros
y hasta podemos enseñar a otros.
 
CRISPÍN / Mi poesía
Poema nº 68
@JordiCris Derechos de autor reservados©️