Son doce las veces que te veo, veinticuatro
las veces que te admiro. Dame un momento
más, un especial más, aunque repitas de más
las historias que ya memoricé. Quizás
las emociones repentinas en cada recuerdo
cambian, así sean repetitivas. Cada vez,
una vez que te veo, no te puedo confesar
mis sentimientos. Salgamos a caminar,
veamos al cielo y en cada fuego artificial
pensemos en nosotros como algo más
que solo una gran amistad. Te espero, te veo,
doce veces te extraño y veinticuatro veces más te amo.