¥SEBAS¥

El ultimo beso

\"escuche una frase que dice si le das un poco de amor a un hombre el cambiara su corona por un beso\"

Yo que aprendí a medir cada paso,

a guardar el pecho cerrado como fortaleza,

a no dar el brazo ni mostrar la herida,

a temer más que amar, como dicen los sabios,

hoy siento cómo el amor me desarma,

me quita el escudo, me dobla la rodilla,

y me hace frágil, frágil como el vidrio

que se rompe al soplo de un suspiro tuyo.

No fue el ruido de la guerra, ni el filo del acero,

ni la traición que acecha en los rincones,

lo que venció mi firmeza de hierro:

fue tu mirada, lenta, que se posó en la mía,

fue el calor que bajó por mis venas,

fue el temblor que me recorrió los huesos

y me dijo: aquí está tu debilidad,

aquí está tu verdad, aquí estás tú al fin.

Me debilito, sí. Lo confieso con vergüenza,

con dulce locura, con desesperación:

ya no pienso en el mando, ni en el poder,

ni en las reglas que escribí para no caer.

Solo pienso en tu voz cuando me nombras,

en el aire que mueves al pasar,

en el hueco que dejas en mi pecho

cuando te alejas un solo instante.

He dado todo lo que tuve:

mi orgullo de hombre que no se rinde,

mis planes largos, mi calma calculada,

las palabras que guardaba para el mando,

el sueño, el reposo, la razón misma,

y hasta el último aliento que me queda,

lo daría todo, todo, sin pedir nada,

por rozar tus labios una vez.

Dicen que quien ama pierde el camino,

que quien se entrega queda a merced del viento,

que el amor es la cadena que ata al más fuerte,

el abismo donde cae el más prudente.

Yo lo sé. Lo siento en cada latido:

soy un príncipe sin corona,

un soldado que tiró su espada al suelo,

un hombre que ya no sabe defenderse,

porque su única defensa eres tú,

y su único peligro, tu cercanía.

Y aun así, no cambiaría este temblor

por toda la seguridad del mundo.

Prefiero ser débil en tus manos,

que fuerte y solo en un trono frío.

Prefiero arder en este fuego que me consume,

que vivir sin saber lo que es arder.

Prefiero perderme en el abismo de tu boca,

que encontrar todos los caminos menos el tuyo.

Porque al final, ¿qué es el poder sin quien lo reciba?