Y detrás de tus ríos de plata
guardas recuerdos de infancia,
anhelos y esperanzas.
Tus mares,
cúmulo de dudas,
sorpresas
y temores.
Eres compañera de risas,
de emociones,
de pasiones.
Tu luz,
el canto de un corazón
que siempre ha creído en el amor.
Tú,
que anuncias la noticia
de una nueva vida,
y la llegada de una despedida.
Eres semilla de calma,
flor de valentía,
coraje
y osadía.
Tu presencia,
testigo infalible
de un corazón sensible;
la armadura dorada,
que viste un alma.
No te pierdes en el tiempo,
solo te desvaneces,
eres raíz naciente
de un recuerdo que trasciende.
Ya no eres solo una gota,
ahora,
eres océano de sabiduría,
eres umbral,
de un camino de vida.