Cabía la cabeza en el cubo de fregar.
Ya lo sabías. La metiste.
Eres cabezón, comprobándolo todo.
Si saltas del ático, igualmente lo sabes.
Te lanzarás con parapente a motor.
Un psicólogo diría que estás más que harto,
que buscas lo que inevitablemente llegará.
A su tiempo, como todo.
Ahora andas con ropa mojada, sucia,
oliendo a fregasuelos, cojeando.
¡Menudo porrazo con la vecina de enfrente!
No soy psicólogo.
Como amigo aconsejaría un buen libro,
de cómo enamorar.
También te diría: \"Amigo, es lesbiana\".
Pero también lo sabes.