TIC, TAC… TOC
Hace ya muchos años
que dejé de usar reloj;
aún así, ajeno a mi decisión,
el tiempo sigue pasando.
Él no entiende de instrumentos
que midan sus intenciones
ni pretendan controlarlo.
Es un anciano inmaduro,
un errante vagabundo
que ya no asume esperanzas
pues no hay meta que no alcance.
Implacable,
me atrae a su paso cansino
y me arrastra sin remedio
a donde quiera llevarme.
Yo le sigo, convencido
de que ni él mismo lo sabe.
Él no entiende de destinos,
no hay principios ni finales,
ni verbo que lo conjugue,
ni sujeto que lo pare…
Sólo adverbios temporales
que intentando definirlo
lo vuelven más inestable.
Siempre, es pronto;
nunca, es tarde;
un momento es un segundo
que se hace inolvidable.
De lo que sí estoy seguro,
es que, antes o después,
llegará lo inevitable…
¡Terminaré por vivirlo!
© LuJITar (20-4-25)