Amo el café de las mañanas,
y ese calorcito que me despierta el alma.
Amo esa risa pícara que se escapa sola,
Y hasta los días grises,
que recuerdan mis cicatrices...
Amo la vida que vivo,
con todo y sus grietas,
porque cada una
me ensañan
a levantarme y
seguir adelante.