ronald tadeo ramirez elizalde

𝐒𝐈 𝐌𝐈𝐒 𝐏𝐀𝐋𝐀𝐁𝐑𝐀𝐒 𝐅𝐔𝐄𝐑𝐀𝐍 𝐒𝐎𝐋

Quisiera que mis palabras no fueran palabras, sino amaneceres encendidos naciendo en la frontera de tu piel.

 

Que cada letra se volviera un rayo de sol, capaz de cruzar los mares, de vencer la distancia y de encontrar el camino secreto que conduce hasta el templo de tu cuerpo.

 

Entonces el viento pronunciaría mi nombre, y la luz, con manos de fuego y de ternura, descendería sobre tus hombros como una bendición antigua.

 

Quisiera habitar en la claridad que te abraza, ser el calor que despierta tus mañanas, la llama silenciosa que acaricia tu rostro cuando el mundo aún duerme y sólo el amor permanece despierto.

 

Porque hay distancias que sólo existen para los cuerpos, jamás para las almas que han aprendido a reconocerse desde antes del primer amanecer.

 

Y si alguna tarde el sol rozara tus mejillas con una dulzura inexplicable, no preguntes de dónde viene ese milagro.

 

Tal vez sea mi corazón, hecho luz, atravesando el infinito para decirte, sin necesidad de voz, que dondequiera que estés, mi amor siempre encontrará la forma de llegar hasta ti.