Vuela un sentimiento alto, sobre una calidad y suave brisa, dibujando el arte de un sentir, que en el alma despacio se desliza.
Se detiene el tiempo por un momento, miras hacia tras con ligereza, donde no queda nada por recordar, donde el olvido pierde su tristeza.
Por donde andará lo que se a ido? Ya no importa el rumbo ni el camino, solo se puede sentir la calma pura, un silencio claro, libre y divino.
Se distingue con la mirada un horizonte, un lienzo en blanco dispuesto a ser pintado.
En este espacio de paz infinita, donde el viento borra cada herida, una eterna y dulce ternura te abraza celebrando el milagro de la vida.