Mucho admiro a las mujeres,
y no entiendo ese error,
de tratarlas con rencor
o tan sólo por placeres;
son oscuros pareceres,
consecuencia del dolor,
de complejos, de fervor
o de frustrantes amores;
yo valoro su intelecto
y valoro ese poder
de dar vida y comprensión;
equidad y noble afecto,
debemos reconocer
ese inmenso corazón...