-La vida es el preámbulo de la muerte. No hay eternidad posible ante tal nivel de pesimismo.- Eran los pensamientos de la mente frágil de un hombre llamado Nicodemo.
-No hay posibilidad ante una existencia reducida a una temporalidad tan vana. Qué diferencia morir hoy a morir en veinte años? Nada soy, vengo de la nada, o de un don nadie como ha sido mi padre. Sólo mi madre, escapa a tales designios casi divinos. Ella ha sido como Prometeo, robando el fuego sagrado y soportando el castigo. Para ella la muerte sería la cúspide de una vida dedicada a servir. Y sin embargo mi padre vive, feliz en su nada, casi absoluta y mi madre muere sin el fuego y sin mi, preso de mi padre en esta isla que es la soledad.
Esta isla es la habitación de mi propia muerte. Es la muerte lenta de mi madre, matándome. Es la vida absurda de mi madre oxigenando la vida que ya no quiero.Lejos estás madre de esta isla, y aunque mueres, tu muerte es como la caricia definitiva de ese dios que desafiaste para salvarme, casi como una figura abrahámica. Invertida.