Te vi desaparecer
en la ciudad de niebla.
Solo te encuentro
si cierro los párpados y apareces.
No hay señales,
solo humedad y vacío
besando tus huellas en el asfalto y la piedra.
Intento volar,
refugiado en tu fragancia,
como brújula que intuye tu norte.
Pero no hay luz de luna ni de sol,
solo fábulas de calles desiertas
y miradas perdidas
en el laberinto de tu ausencia.
Aquí no hay fauna ni naturaleza,
solo hormigón y tierra
ocultando tu belleza.
Aun así, perdido en esta ciudad
vestida de niebla,
prefiero seguir tu rastro
hasta aprender
a morir en ella
o a habitarla.