No siempre tu boca
De estrella me besará,
No todas las noches el abrigo
De la luna caerá,
Sobre mis sueños.
Si Dios nos diera la eternidad,
Sería en vano amar,
Pues nunca, pero nunca,
Sabríamos del alma y el amor,
Pues no hay fin que nos haga valorar lo que amamos.
Si me dieras, de tus labios,
La gota de su rocio, créeme,
Que te amaría aunque tú no
Estés conmigo.
No siempre, aunque seamos fuertes,
Aprenderemos a olvidar,
lo que alguna vez,
Con una gota de alma,
Acaricio los murmullos del alma.