El Amor te Eligió a Ti
No fuiste tú
quien llamó a la puerta del milagro.
Hubo una mañana
en que el universo inclinó la balanza,
y un latido desconocido
pronunció tu nombre
como si te hubiera esperado
desde antes de que nacieras.
Así llega el amor:
sin pedir permiso,
sin consultar calendarios,
sin obedecer razones.
A veces florece
en dos corazones al mismo tiempo,
como dos árboles
que descubren bajo la tierra
que sus raíces ya se abrazaban.
Y otras veces
enciende una sola lámpara
mientras la otra ventana
permanece en silencio.
No es derrota.
No es culpa.
No es insuficiencia.
Hay jardines
que simplemente
no estaban destinados
a recibir la misma lluvia.
Cuando alguien no puede responder
a la ternura que le ofreces,
no conviertas tu dignidad
en una súplica.
El amor jamás pidió rodillas;
siempre prefirió alas.
Y si un día,
después de haber construido
hogares de risas,
de promesas
y de amaneceres compartidos,
el viento cambia
y el amor emprende otro viaje,
no intentes encadenar el horizonte.
Ningún río
permanece limpio
cuando se le obliga
a dejar de correr.
Agradece la estación
en la que florecieron tus manos.
Agradece la lluvia
que hizo verde tu memoria.
Agradece incluso el otoño,
porque fue él
quien enseñó a tus ramas
que también se puede vivir
después de perder las hojas.
No nacimos
para mendigar afectos,
sino para convertirnos
en fuentes.
Que el cariño
no sea un vaso vacío
esperando ser llenado,
sino un manantial
que encuentre alegría
en calmar la sed del mundo.
Ama al niño que teme.
Ama al anciano que espera.
Ama al desconocido
que carga una tristeza
que nadie ve.
Ama incluso a quien nunca podrá devolverte
la misma luz,
porque el verdadero amor
no lleva un libro de cuentas.
Y cuando vuelva,
porque el amor siempre encuentra
caminos secretos
para regresar disfrazado
de mirada,
de palabra,
de abrazo
o de simple esperanza,
recíbelo sin miedo.
No le preguntes cuánto durará.
Pregúntale únicamente
qué parte de ti
ha venido a despertar.
Porque el amor
no pertenece a quien lo retiene.
Pertenece
a quien se atreve
a abrir las manos
aunque el viento
pueda llevárselo.
Y si alguna vez
la vida vuelve a pronunciar tu nombre
con la voz del amor,
no dudes.
Será porque,
una vez más,
el amor te eligió a ti.
—Luis Barreda/LAB
Bellflower, California, EUA
Noviembre, 2017.