No llego haciendo ruido
llego en medio de la calma,
con una voz silente …
El silencio me hablaba.
No era desierto,
era ayuno del alma;
era antesala de un jardín
que me había prometido construir.
No era vacío,
era un murmullo sutil,
eran promesas y pactos
que el corazón tenía que oír.
Ahí en medio de la nada
una nota de paz se alzaba,
en ese mar de tranquilidad,
la ruta de claridad arribaba.
Y en esa profundidad,
la melodía de su canto llegaba.
Ahora,
Cierro los ojos
y canto su canción.