Siento la calma de esta vista.
Un volcán frente al otro.
Agua y fuego, dicen que son.
Me susurran que el Anillo de Fuego hizo
aparición, y solo me imagino un círculo de
llamas ardiendo alrededor,
aunque sé que en realidad es algo diferente.
Me hablan de fallas, ondas y placas.
Y no puedo evitar sonreír por dentro;
observo y escucho con atención cómo hablan, sin darse cuenta de que me clavan una daga en el pecho con cada frase que mencionan y me regresan al lugar seguro que creí tener antes.
Sin conocerte, te mencionan con tanta
naturalidad, y cada daga hace eco en mis
pensamientos; sin estar presente, estuviste a mi lado, pero esta vez solo fue tu voz,
como un susurro, la que me acompañó.