Si buscas la fisura por donde huye el tiempo,
yo te ofrezco la mano que detiene el reloj.
No hay abismo que venza si nos mueve el aliento
de quien sueña sin miedo y escucha su voz.
El pulso no es nostalgia de lo que se nos va,
es la firme pisada de quien va a conquistar
cada meta dispuesta, cada cima lejana,
transformando el silencio en un canto de luz al andar.
Que no hay dulce derrota si el amor nos abraza,
que la vida es la gloria de atreverse a volar.
El triunfo no es suerte, es la fe que compasa
el esfuerzo constante y el deseo de amar.
Celebremos el viaje, la pasión, el camino,
el coraje encendido que no sabe ceder;
porque somos los dueños de un hermoso destino
donde cada mañana volvemos a vencer.
No mires hacia el borde cavilando en la duda,
salta directo al viento para hacerlo canción.
La memoria no se evapora ni se queda desnuda,
se vuelve la estructura del gran vencedor.
Aprender a quedarse, no aprender a partir;
elogiar los ensueños y la fuerza de amar.
Caminar con certeza, con la frente pulida,
convencido de que hoy el triunfo es vivir.
Si el tiempo es un instante que parece escaparse,
hagamos de este instante un imperio inmortal.
Con amor, con la gracia de jamás rendirse,
escribiendo en el cielo nuestro triunfo tota.
El viento no se lleva la pasión bien sembrada...
la devuelve hecha gloria,
hecha luz,
hecha canción.
RIVAS JOSE
Barinas Venezuela
22-07-2026.