MIGUEL CARLOS VILLAR

Pastoral en negativo

 

 

 

Pastoral en negativo

 

 

Un eco sin voz parpadea de roca en roca,

anunciando la llegada

de la primera tormenta estival.

A ras de tierra,

las golondrinas rozan su sombra,

cazando insectos que huyen en busca

de resguardados escondrijos.

 

Los árboles,

con solo aspirar el aroma de la tierra húmeda,

parecen celebrar la inminencia de la lluvia.

Las inocentes nubes del mediodía

han cambiado sus radiantes blancos juguetones

por amenazantes grises oscuros.

 

El murmullo de los espigados trigales

se confunde con el repiqueteo

de las primeras gotas.

De repente, un hiriente rayo

deja con su resplandor “en negativo” el paisaje.

 

El espectador tendrá que esperar,

en la oscuridad de su laboratorio,

a revelar el negativo para escribir su pastoral.