<span;>niña de ojos cafés, cabellera larga y linda, ¿acaso te olvidas de aquellos que te dijeron «qué linda es esta vida»? Olvidas esos pasos que dieron por enseñarte lo que es esta parte del mundo. Te maravilló el rico mimado y te has olvidado del pobre oriundo.
<span;>En el baile de los disfraces, en el canto de la sinfonía, el marqués te ve y dice: «Qué linda es esta vida». ¡Ay de ti!, pobre niña del campo labrador, date cuenta de que has entrado a la cueva del lobo, un lobo rico y feroz.
<span;>Pasa el tiempo, creciste ilusionada de esta vida; no te diste cuenta de que fuiste esclava y sumisa. Para ellos, apenas una deliciosa migaja de esta mugrosa vida.