Anáforas de un amor primaveral.
Los malinches que florecieron con nuestro amor la primavera pasada, hoy empiezan a deshojarse.
Pasa lento este mes, como si mi amor por vos tuviera un punto final, y no una coma, ni un punto y seguido. Como si el tiempo pudiera devolverme lo perdido.
Y una vez más los malinches volverán a florecer, y nosotros volveremos a olvidar por qué nos despedimos. Y otra vez confundiremos el regreso con el destino.
Y tal vez ni los astros, ni Dios alguno al que le rece, podrían arrancar la espina de este amor infernal, obstinado y prohibido.
Pasa lento este mes, como si mi amor por vos pudiera, al fin, terminar. Pero los malinches ya conocen la costumbre de volver a florecer; nosotros, en cambio, seguimos aprendiendo a despedirnos.
-Adahí Miranda.