Tus labios hermosos y delgados son mi debilidad,
amo besarte y rosarte porque es cuando lo prohibido y lo deseado se vuelven realidad,
el choque de caderas es un baile sensual,
que hace llegar a un apogeo radiante y sobre natural.
Tus pequeñas lunas me despejan la mente y me hacen desearte,
tu nerviosismo me atrae y quiero devorarte,
tu inocencia sigue con vida aunque poco radiante...
y el Regalo por fin llega a un desenlace excitante.
El sudor recorre nuestro cuerpo hasta que muere en lo prohibido,
palabras agudas cantas con celestial sonido,
me abrazas tan fuerte que doy gracias por estar contigo;
Una lágrima mía cae en tus lunas y otras que son tuyas...
se desvanecen resbalando por tus coloradas mejillas.
Al final de todo queda el eco de un gemido,
momentos que ahora son nuestros y que viven en nuestros recuerdos,
tu sonrisa con amor y lloriqueo...
son la prueba de tu amor sin prejuicio.
El tiempo es finito pero en circunstancias eterno.
Victor Arana.