Se miraron a los ojos
como quien se reconoce en otra vida,
él con el mundo entero en la mirada,
ella con la paz que lo hacía volver.
No hubo promesas grandes,
no hizo falta.
Le bastaba con verla sonreír,
a ella le bastaba con que él existiera.
El tiempo fue cruel,
la guerra, más.
Pero hay amores que ni la muerte borra,
porque no necesitan tocarse para quedarse.
No importó el tiempo, no importó lo que pensaran los demás,
solo lo que ellos sentían.
Nadie los entendió,
porque su amor fue más grande que este mundo.