Ayer recibí tu carta
con una sobremanera que decía
algo así:
«Ve, no me esperes.
Sé feliz, igual seguirás
aquí en mi corazón.
Sé libre y soberano,
lucha por los dos,
porque nos queremos...»
En sus letras se notaba
que el amor iba adelante;
no supe qué responder,
pero al sumar la suma
de nuestros pronombres
fue demasiado,
de verdad demasiado.
En fin... en fin.
Tuve el valor para contestarle.
Quise empezar por escribirle que la extraño,
pero empecé con la fecha.
¿Qué mejor forma de iniciar
de una manera tan dulce?
Empecé entonces:
Venezuela, 20 de julio del 2026.
¿Qué mejor comienzo
que colocar primero la fecha,
para que quede un registro,
una fecha en algún lugar del tiempo?
Las muecas, las palabras no dichas,
los sueños trazados,
las metas que teníamos juntos...
Se necesita valor,
pero tanto...
tanto... tanto...
En fin, seguiré dando vueltas
por aquí,
con un par de boletos en el bolsillo,
un corazón que aún aprieta...
dando vueltas y vueltas
en el parque,
y aún tú sin irte.