mis palabras son aves
que vuelan bajo la lluvia
me pregunto si vos las oís,
es mi invierno
la caricia que se desliza por la desnudez de tus calles,
el frío de mis huesos
buscando resguardo
entre las fisuras de tus tejas,
esta esperanza obstinada
asomándose a todas horas
al claustro de tus ventanas
mis palabras son cadáveres
que se acumulan
y forman un río en este pueblo,
un funeral que transita por las calles,
arranca los recuerdos olvidados
de aquellas bancas,
de aquellas mesas
y de aquellas esquinas de siempre
pero a mí
no me esperan tus brazos para morirme
tampoco un cementerio para llevar mi nombre,
apenas entre estas cuadras
tuyas y mías
una alcantarilla me nombra
y abre a mí sus rejas.