El viejo viento
sopló la suerte;
con sus males aires,
lejos de nuestro lado.
No es cuestión de queja
el espíritu criollo
fue forjado en las llamas
de las adversidades.
Sobre el verde césped
un justo vencedor rojo
se volvió a llevar el oro
haciendo juego con su estandarte.
Por pasión emergieron
nuestros dioses y reyes:
mortales, banales, erráticos.
Humanos.
Alguien dijo una vez
\"Las armas requieren espíritu como las letras\".
nuestras letras son banderas;
Aprendimos a alzarlas, siempre.
Me animaría a decir,
sin temor a equivocarme,
algunas victorias
no llevan consigo medallas.