marco romero

Flores Eternas

Un ramo de flores en honor a los besos que murieron cada día en tu memoria.

Vienen de un jardín que no tocamos, donde la tierra es húmeda de olvido y las raíces mueren antes de ser sombra.

Míralas bien: no se marchitan, nacen ya secas, acostumbradas al frío, como si el recuerdo fuera un sótano donde el agua se pudre y el sol es un mito.

Ahí los dejas, en el vaso de la noche, mientras los besos vuelven a morir, puntuales, al fondo de tus ojos.

 

 

m.c.d.r